Macroeconomía · Precios

¿Qué explica la brecha entre inflación oficial y percepción de precios?

El IPC y la experiencia cotidiana del costo de vida no siempre coinciden. Aquí están las razones.

Etiquetas de precio en un supermercado uruguayo

La canasta estadística y la canasta real

El Índice de Precios al Consumo (IPC) que publica el Instituto Nacional de Estadística mide la variación de precios en una canasta de bienes y servicios representativa del consumo promedio uruguayo. Esa canasta fue diseñada a partir de la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares y se pondera según el peso relativo de cada rubro: alimentos, transporte, vivienda, salud, educación, entre otros. El problema surge cuando el hogar de un lector concreto se aleja del promedio: una familia que alquila en Maldonado y gasta una proporción mayor de su ingreso en alquiler y combustible sentirá una inflación personal más alta que el índice oficial, sencillamente porque esos rubros suben más rápido que el promedio de la canasta. Los economistas llaman a esto «inflación percibida» o «inflación experiencial», y estudios del Banco Central y de CEPAL documentan que esta brecha es sistemáticamente mayor en los deciles de menor ingreso, donde la alimentación y los servicios básicos concentran hasta el 60 % del gasto. No se trata de que el INE mienta o de que el IPC esté mal calculado: se trata de que un índice promedio no puede capturar la heterogeneidad de millones de canastas individuales. Entender este límite metodológico es el primer paso para interpretar correctamente los datos oficiales de inflación en Uruguay.

Qué rubros amplían la brecha en Uruguay hoy

En los últimos dos años, los rubros que más han presionado al alza la inflación percibida en Uruguay son los alquileres residenciales, la electricidad y el combustible. Los alquileres en Maldonado y Montevideo aumentaron por encima de la inflación general entre 2022 y 2024, impulsados por la dolarización de los contratos y la escasez de oferta formal. La electricidad, fijada por UTE en función de costos de generación y metas fiscales del Poder Ejecutivo, acumula ajustes que superan el IPC general en varios puntos porcentuales. El combustible, parcialmente subsidiado pero también sujeto a revisiones periódicas, completa el trío de gastos que más distancian la inflación oficial de la que sienten los hogares de ingresos medios y bajos. Para monitorear su inflación real, el lector puede construir una canasta personal en la calculadora del INE, asignar los porcentajes de gasto de su propio hogar y comparar con el índice general. Es una herramienta pública, gratuita y poco utilizada.

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